Política y marcas: una mezcla peligrosa

Política y marcas: una mezcla peligrosa

Michael Jordan, ese gran deportista ícono del deporte, que representa el sueño americano, es prudente y evita hablar de política. Pocas veces lo hace, pero… ¿Ha sido rentable esta visión? Su marca personal está cotizada en las nubes y su fortuna estimada en USD2.100 millones según Forbes, que lo ubican en el top 1001 de billonarios del planeta, es la mejor respuesta a esta pregunta. Su famosa frase “los republicanos también compran zapatillas”, es el ejemplo que publicidad y política no deberían ir de la mano.

Recientemente en una entrevista con The Last Dance sobre esta frase, Michael dijo:  “No tengo nada que rectificar sobre aquello porque fue una broma que hice a Scottie Pippen y Horace Grant en un viaje en autobús. Fue algo que dije sin pensar. Mi madre me dijo que me habían pedido que participara en la campaña de Gantt y yo dije que no quería hablar por un hombre al que no conocía, pero que enviaría mi contribución a su campaña. Y lo hice”.

Solo con el tiempo las marcas sabrán qué tan rentable resultará esa apuesta de apoyar a un candidato u otro; izquierda o derecha los consumidores están en todos los flancos, y exaltar a uno es atacar al otro, en tiempos donde la política se ha vuelto un tema bastante efervescente.

Por Mauricio Rodríguez Vargas

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