El marketing ha ganado relevancia con los años. Cada vez hay más aspirantes a la profesión y, con ello, una saturación de voces que creen entender cómo funciona. Pero, según Ipsos, el problema no es la velocidad de la información ni el crecimiento constante, sino algo más crítico: la velocidad sin conocimiento.
Solo el 35% de los marketers cuenta con bases sólidas. En otras palabras, 2 de cada 3 profesionales no cumplen con el nivel mínimo esperado.
Entonces, la pregunta es clara: ¿qué hace falta?
Conocimiento real y fundamentado.
Los marketers mejor preparados no solo saben más, también operan mejor:
- Tienen mayor confianza en la toma de decisiones
- Defienden mejor sus presupuestos
- Generan mayor impacto
Y convierten ese conocimiento en una ventaja competitiva frente a sus pares.
Hoy, el marketing funciona bajo presión, velocidad y exceso de información. Pero sin un rumbo claro ni una estrategia definida, la velocidad no es una ventaja: es un riesgo. Acelerar sin criterio solo aumenta la probabilidad de tomar malas decisiones.
Los datos lo respaldan: el 60% de los marketers afirma experimentar altos niveles de estrés en su trabajo; el 47% identifica la presión presupuestaria como su principal reto; y el 54% muestra preocupación por el impacto de la IA en su empleo. En este contexto, entender los principios que explican cómo crecen las marcas —los llamados “marketing anchors”— deja de ser opcional.
A esto se suma otro desafío: no todas las empresas comprenden el valor real de un buen equipo de marketing. El resultado es claro: menos oportunidades, más presión por resultados inmediatos y una narrativa creciente que sugiere que la IA puede reemplazar o transformar el rol del marketer.
Pero velocidad no es sinónimo de eficiencia. Hoy se exige algo más difícil: criterio.
El marketing deja de ser ejecución para convertirse en pensamiento estratégico. Ya no se trata de hacer más rápido, sino de decidir mejor. La diferencia no está en quién produce más contenido o sigue más tendencias, sino en quién entiende realmente cómo crecen las marcas y actúa con fundamento.
Porque en una industria que no se detiene, el conocimiento no es un diferencial. Es la base que define quién avanza y quién se queda atrás.
Fuente: Ipsos – Marketing Anchors Report (2026)



