Según el ministerio de salud y protección social el cáncer de cuello uterino afecta cerca de 3.800 mujeres cada año en Colombia, una enfermedad que, detectada a tiempo, puede prevenirse y tratarse con altas probabilidades de éxito. Sin embargo, para muchas mujeres que viven en zonas rurales, acceder a un diagnóstico oportuno sigue siendo un desafío.
Con esa realidad en mente, Ana Gabriela Borrero Ramírez, estudiante de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Ibagué. Tuvo la oportunidad de tener una clase de Inteligencia Artificial, en la que pudo explorar y conectar con el semillero de su institución para encontrar el cáncer de cuello uterino. Aquí, decidió preguntarse cómo la tecnología podía convertirse en una aliada para ayudar a estas mujeres. La respuesta terminó convirtiéndose en una aplicación basada en inteligencia artificial llamada CervixIA es capaz de clasificar imágenes con una precisión del 97,96 %, reconocimiento que le permitió obtener el tercer lugar en el Congreso de Matemáticas Aplicadas e Industriales (MAPI4).
Ana Gabriela de apenas 23 años cuenta que “Siempre hubo ese interés por innovar, por crear y por ver cómo las ideas podían convertirse en algo material. Cuando conocí la inteligencia artificial entendí que ahí había muchas posibilidades para desarrollar soluciones reales.”
Lo que comenzó como una investigación sobre redes neuronales terminó tomando un rumbo inesperado cuando, durante su formación, identificó un problema de salud pública que pocas personas estaban abordando desde la ingeniería. El cáncer de cuello uterino.
Con ese panorama, el equipo comenzó a desarrollar una aplicación basada en inteligencia artificial que pudiera convertirse en una herramienta práctica para médicos que trabajan lejos de los grandes centros hospitalarios.
“La aplicación puede utilizarse en un computador común, no necesita internet y entrega resultados en aproximadamente treinta segundos o máximo dos minutos. La idea es que el médico tenga una herramienta de apoyo para tomar decisiones más rápido.” Explica la estudiante.
Lejos de reemplazar a un profesional de la salud, CervixIA analiza imágenes de citologías, identifica las células y entrega un apoyo visual para facilitar la evaluación médica.
“La aplicación hace un recuento de las células y genera una especie de semáforo. Además, el médico puede revisar cada célula, hacer zoom y ver incluso por qué la red neuronal tomó determinada decisión.”

Sin embargo, desarrollar el algoritmo fue solo parte del camino. Gabriela no es profesional de la salud y el verdadero reto era comprender el contexto médico detrás de la imagen. Consultó con los especialistas que se dispusieron en ayudarla y con todo el esfuerzo, pudo demostrar que su proyecto podría ser efectivo, aún así, piensa que si tuviera los recursos necesarios haría lo posible por trabajar de la mano con un ginecologo o una clínica que le permita fortalecer aún más su proyecto, con el fin de contribuir a que mas mujeres accedan a un diagnóstico oportuno.
Ana Gabriela está convencida que ambas disciplinas trabajando juntas pueden acelerar soluciones para miles de personas, creando herramientas que faciliten el área de la salud.
Pese a las limitaciones y falta de apoyo por parte médica, el esfuerzo dio frutos cuando obtuvo el tercer lugar en el Congreso de Matemáticas Aplicadas e Industriales (MAPI4), compitiendo frente a investigaciones de maestría y doctorado. En donde también se sintió orgullosa de ser la única mujer tan joven en un espacio tan importante.
“Mi proyecto alcanzó el tercer lugar y demostró que sí se podía, que sí se podía, incluso siendo de una universidad regional, que sí se podía siendo mujer, que sí se podía siendo ingeniera.”

Finalmente, para Gabriela, durante todo este proceso se dió cuenta que innovar no significa únicamente desarrollar tecnología. Significa encontrar soluciones donde otros aún no han mirado. Y, aunque CervixIA ya es funcional su camino apenas comienza. Espera seguir fortaleciendolo, validarlo con hospitales y profesionales de la salud, incorporar nuevas herramientas y lograr que, en un futuro, pueda convertirse en un apoyo real para los médicos y contribuir a que más mujeres accedan a un diagnóstico oportuno.
Si eres profesional de la salud, investigador o haces parte de un hospital, clínica o institución interesada en conocer más sobre este proyecto y explorar posibles oportunidades de colaboración, puedes contactar a Ana Gabriela Borrero a través de su perfil de LinkedIn. Iniciativas como esta demuestran el valor de unir la ingeniería, la investigación y la medicina para desarrollar soluciones que respondan a los desafíos del sistema de salud.
Escrito por: Gabriela Carmona Rivera



