¿Qué pasaría si las tapitas de plástico que descartamos pudieran convertirse en material para construir viviendas? Esa es la propuesta de EasyBrick, una empresa familiar ubicada en Tigre, provincia de Buenos Aires, que fabrica bloques constructivos a partir de polipropileno reciclado.

Su sistema transforma residuos cotidianos en piezas modulares que se ensamblan por encastre para formar muros. La iniciativa conecta así la recuperación de plástico con una aplicación concreta en la construcción.

De las tapitas a los bloques constructivos

El proceso comienza con la recuperación de residuos de polipropileno, un tipo de plástico presente en productos como las tapitas de bebidas. Tras su procesamiento, el material se utiliza para fabricar los bloques.

Imagen vía: Instagram @easybrickoficial

La propuesta no se limita a las tapitas: también puede aprovechar otras piezas fabricadas con ese mismo plástico. La selección de la materia prima es clave, porque no todos los residuos plásticos tienen la misma composición ni pueden utilizarse indistintamente.

Un sistema de construcción por encastre

Los bloques se unen mediante un mecanismo de encastre que permite montar los muros en seco, sin utilizar mezclas para unir las piezas. Su diseño modular busca simplificar el ensamblaje y facilitar la manipulación de los componentes en obra.

La aplicación del sistema debe contemplar las especificaciones técnicas y los requisitos de cada proyecto, incluidos los cimientos, los refuerzos estructurales y las terminaciones que correspondan.

El caso de EasyBrick muestra cómo la innovación en materiales puede abrir nuevas posibilidades para la economía circular: recuperar plástico descartado, transformarlo mediante un proceso industrial y darle un nuevo uso como parte de una solución constructiva.

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