En este bar, pedir una cerveza o un whisky puede convertirse en una decisión estratégica. Los precios cambian constantemente y dependen de lo que estén comprando los demás clientes, como si cada bebida cotizara en una bolsa de valores.

Esa es la propuesta de The Drink Exchange, un concepto creado en el Reino Unido por los emprendedores Miles Jarvis y Chris Dunkley. Mientras estudiaban en la universidad, ambos comenzaron a buscar una forma de hacer más atractiva la experiencia en bares y pubs, con el objetivo de atraer más clientes, aumentar su tiempo de permanencia y convertir cada pedido en parte del entretenimiento.

La pregunta que dio origen al proyecto fue sencilla: ¿cómo hacer que pedir una bebida dejara de ser una transacción rutinaria?

La respuesta fue transformar el menú en un mercado financiero. A través de un software conectado al sistema de ventas del bar, cada compra modifica el precio de las bebidas en tiempo real.

Si muchos clientes comienzan a pedir whisky, su precio aumenta. Si el ron pierde demanda, su valor disminuye. Todo el comportamiento del mercado se refleja en pantallas distribuidas por el establecimiento, donde los clientes pueden seguir la evolución de los precios antes de hacer su pedido.

Uno de los momentos más esperados ocurre durante los llamados “market crashes”. En determinados momentos, el sistema simula una caída del mercado y el precio de las bebidas se desploma durante unos minutos. Las pantallas anuncian el cambio, los clientes reaccionan de inmediato y el ambiente se transforma en una carrera por aprovechar las mejores ofertas antes de que los precios vuelvan a subir.

Más allá del sistema de precios, The Drink Exchange entendió que las personas no siempre toman decisiones de compra únicamente por necesidad. Muchas veces también lo hacen por la emoción, la anticipación y la sensación de haber encontrado una oportunidad única.

La propuesta demuestra que la innovación no siempre consiste en crear un producto nuevo. En ocasiones, basta con replantear la forma en que las personas interactúan con un servicio para transformar una compra cotidiana en una experiencia capaz de generar conversación, aumentar la permanencia de los clientes y convertir un negocio en algo difícil de olvidar.

Fuente: The Drink Exchange.


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