Durante la Milan Design Week, las marcas ya no compiten únicamente con productos, sino con experiencias espaciales capaces de impactar y volverse memorables. Este año, Moncler captó todas las miradas con una instalación inflable en 10 Corso Como, llevando su icónico concepto “puffy” a escala arquitectónica.

La intervención presenta figuras inflables de gran formato; entre ellas, un pulpo gigante que parece invadir el edificio. La propuesta traduce de forma directa el ADN de la marca a través de volúmenes inflados que evocan sus chaquetas acolchadas.

Lo más interesante de la instalación es cómo interactúa con la arquitectura: sus formas no son estáticas, sino que se expanden, se adaptan y generan una tensión visual con la rigidez del espacio de 10 Corso Como. El resultado es un entorno diseñado para ser fotografiado y compartido, amplificando su impacto más allá del evento físico.

Fuentes via instagram: @moncler y @10corsocomo

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