¿Puede un biomaterial derivado de la membrana amniótica ayudar a reparar el tejido cardíaco después de un infarto? Esa es la pregunta que investiga un equipo del Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (IMETTyB), dependiente del CONICET y la Universidad Favaloro, en Argentina.

Entre sus integrantes se encuentra Pilar Ferrer, licenciada en Ciencias Biológicas y becaria doctoral. La investigadora trabaja en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular, encabezado por Daniela Olea y María del Rosario Bauzá, donde desarrollan un hidrogel bioactivo e inyectable para el tejido cardíaco.

El proyecto todavía se encuentra en etapa experimental y no constituye un tratamiento aprobado para pacientes.

Un hidrogel derivado de la membrana amniótica

El biomaterial se desarrolla a partir de membrana amniótica humana descelularizada. Este proceso busca retirar las células del tejido y conservar parte de su matriz extracelular: la estructura que proporciona soporte físico y señales bioquímicas a las células.

A partir de este material, los investigadores buscan obtener un hidrogel que pueda aplicarse directamente en la zona del corazón afectada por un infarto. Su propósito es generar un entorno que favorezca procesos relacionados con la reparación del tejido.

Esto no significa que el material regenere por completo el corazón. La tecnología intenta reducir el daño posterior al infarto y mejorar las condiciones en las que el tejido responde a la lesión, una hipótesis que todavía debe comprobarse mediante estudios adicionales.

Una investigación todavía preclínica

De acuerdo con la información comunicada por el equipo, el hidrogel ha sido evaluado en modelos animales y los investigadores han observado una reducción del área afectada y mejoras en algunos indicadores de función cardíaca.

No obstante, las fuentes públicas consultadas no incluyen el estudio científico completo ni detallan el tamaño de la muestra, la magnitud de los efectos o todos los procedimientos empleados. Por esta razón, los resultados deben considerarse preliminares y preclínicos.

La investigación aún debe determinar aspectos como la seguridad del material, la duración de sus efectos, la respuesta inmunitaria y la posibilidad de producirlo de forma estandarizada. Solo después de superar estas etapas podría evaluarse su uso en ensayos clínicos con seres humanos.

Del laboratorio a una startup de biotecnología

La investigación recibió una mención especial en el Premio César Milstein 2025 a la Investigación en Biotecnología con Impacto en Salud, reconocimiento concedido por la Fundación Florencio Fiorini y la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires.

El desarrollo también impulsó la creación de Amnova Biotech, una startup científica que trabaja en una terapia regenerativa inyectable para el corazón. Ferrer figura como CEO de la empresa, mientras que el equipo incluye especialistas en biotecnología, farmacia, bioquímica y medicina regenerativa.

La creación de la compañía representa un primer paso hacia la transferencia de la investigación fuera del entorno académico. Sin embargo, el paso de un resultado preclínico a una terapia médica requiere validaciones científicas, regulatorias y de fabricación que pueden tomar varios años.

El hidrogel propone una vía diferente para abordar el daño ocasionado por un infarto: no solo controlar sus consecuencias, sino intentar crear un entorno que favorezca la reparación del tejido. Por ahora, esa posibilidad continúa en investigación y su eficacia en seres humanos no ha sido demostrada.

Tomilli

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