La depresión afecta a millones de personas en todo el mundo, pero hablar de ella sigue siendo un desafío. A pesar de los avances en la conversación sobre salud mental, el estigma persiste, especialmente cuando se trata de buscar ayuda o recurrir a tratamientos farmacológicos como parte del proceso de recuperación.
Esa realidad inspiró a la artista estadounidense Kellie Gillespie a trabajar con un objeto cotidiano para muchas personas que atraviesan estos procesos: los frascos de medicamentos recetados. Lo que normalmente termina en la basura se convirtió en el material de una instalación a gran escala que busca abrir conversaciones sobre salud mental, discapacidad, supervivencia y el estigma que todavía rodea el uso de medicamentos.
La obra, titulada over/medicated/under, fue construida con más de 10.000 frascos de medicamentos donados por personas de distintas comunidades de Norteamérica. Durante cerca de dos años, Gillespie reunió las donaciones a través de campañas comunitarias y redes sociales, transformando la instalación en una obra colectiva atravesada por miles de experiencias relacionadas con la enfermedad, el tratamiento y la recuperación.

Para construirla, Gillespie cortó manualmente los frascos en anillos y los conectó utilizando miles de bridas plásticas. El resultado es una estructura suspendida de aproximadamente 2,03 metros de altura, bajo la cual pueden caminar los visitantes. Sus formas orgánicas y curvas evocan redes neuronales y conexiones sinápticas, una referencia visual a la química y la complejidad de la mente.
Con over/medicated/under, Gillespie cuestiona una idea todavía presente en torno a la salud mental: que necesitar medicación es algo que debe ocultarse. Al transformar miles de frascos desechados en una experiencia artística colectiva, la obra convierte aquello que suele permanecer en privado en una conversación pública sobre tratamiento, vulnerabilidad y supervivencia.
Fuente: Kellie Gillespie