¿Qué ocurre cuando una silla de ruedas no está diseñada a la escala de quien necesita utilizarla?
Según la ONG española Ayúdame3D, algunas de las soluciones de movilidad disponibles para niños pueden resultar difíciles de manejar o no estar suficientemente adaptadas a sus dimensiones y necesidades. Por eso, la organización está utilizando impresión 3D para fabricar sillas infantiles más ligeras, personalizables y adaptadas a sus usuarios.
La idea original de la silla fue desarrollada por MakeGood. Posteriormente, Ayúdame3D rediseñó y mejoró el modelo a partir del feedback de niños, familias y profesionales. El resultado cuenta además con la validación del Servicio de Terapia Ocupacional y Rehabilitación del Hospital Materno Infantil Gregorio Marañón, en Madrid.
Una de las claves está en la fabricación mediante impresión 3D. Esta tecnología permite producir componentes de manera más accesible y, sobre todo, seguir modificando el diseño a medida que reciben información de quienes utilizan las sillas.
El modelo es más ligero y fácil de mover, está adaptado a la altura de los niños y puede personalizarse con diferentes colores y diseños. Una característica que también permite que cada usuario tenga una silla visualmente más cercana a sus gustos.
Además, las familias que reciben estas sillas no tienen que pagar por ellas. Ayúdame3D financia su fabricación mediante donaciones, colaboraciones y aportes de sus socios.
La organización nació en España en 2017 de la mano de Guillermo Gauna-Vivas, después de fabricar y llevar cinco prótesis impresas en 3D a Kenia. Desde entonces, Ayúdame3D ha extendido sus dispositivos de asistencia a más de 60 países.
Pero quizá lo más interesante de esta silla no sea que esté impresa en 3D. Es que su diseño puede seguir evolucionando a partir de quienes realmente la utilizan.
Una muestra de cómo la innovación no siempre consiste en crear algo desde cero, sino también en rediseñar lo existente para que responda mejor a las personas.
Fuentes: Ayúdame3D y MakeGood.


