Cada año, millones de botellas de plástico terminan contaminando ríos, mares y otros ecosistemas. Durante décadas, el reto ha sido encontrar nuevas formas de reciclar estos residuos, pero un equipo de investigadores argentinos decidió plantear una pregunta diferente: ¿qué pasaría si una botella de plástico pudiera ayudar a limpiar el agua en lugar de contaminarla?

Esa idea comenzó a tomar forma en un laboratorio de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde científicos desarrollaron un material elaborado a partir de botellas de plástico recicladas capaz de remover aceites, hidrocarburos e incluso capturar algunos contaminantes disueltos en el agua, como colorantes.

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su proceso de fabricación. En lugar de utilizar equipos industriales especializados, el equipo adaptó una máquina de algodón de azúcar. El plástico reciclado se funde y atraviesa pequeños orificios que giran a gran velocidad, generando fibras extremadamente finas, similares a las de un tejido. Estas fibras forman una estructura porosa que actúa como una especie de esponja con una alta capacidad de absorción.

Gracias a su estructura y a la gran superficie de contacto que generan las fibras, el material puede retener aceites y otros compuestos presentes en el agua de manera eficiente. Según los resultados obtenidos en pruebas de laboratorio, el filtro es capaz de absorber hasta 13 veces su propio peso en aceite, por lo que apenas 100 gramos del material podrían retener alrededor de 1,3 kilogramos de aceite. Esto lo convierte en una alternativa con potencial para atender derrames de hidrocarburos o contribuir al tratamiento de aguas contaminadas.

Además de aprovechar residuos plásticos, los investigadores destacan que el sistema utiliza técnicas relativamente simples y con potencial para escalarse a mayor tamaño, lo que podría facilitar su implementación en diferentes aplicaciones ambientales.

Más allá del material desarrollado, el proyecto refleja cómo la innovación puede surgir al replantear el uso de tecnologías cotidianas. La combinación de plástico reciclado, procesos de fabricación accesibles y conocimientos científicos abre nuevas posibilidades para enfrentar simultáneamente dos desafíos ambientales: la contaminación del agua y la gestión de residuos plásticos.

Fuente: Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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