La Generación Z está replanteando uno de los grandes pilares del clóset contemporáneo: el negro. Para muchos jóvenes, este color ya no representa sofisticación ni neutralidad, sino una estética asociada a lo seguro, lo correcto y lo heredado o posiblemente, lo aburrido. En su lugar, emerge una preferencia clara por paletas saturadas, contrastes intensos y combinaciones que antes se consideraban “incorrectas”.
Creadoras como Abigale Masters, una joven de 25 años radicada en Londres, reflejan este giro visual desde plataformas como TikTok e Instagram. Su armario, dominado por colores vibrantes y piezas de marcas como Issey Miyake, Ashley Williams o Loewe, evidencia una ruptura con los neutros tradicionales y una búsqueda consciente de identidad a través del color.
Más que una moda pasajera, este rechazo al negro habla de un cambio cultural profundo. Para la Generación Z; vestirse se ha convertido en un acto expresivo, emocional y casi político: menos minimalismo silencioso, más caos visual; menos uniformidad, más personalidad. La moda deja de camuflar y empieza a decir algo, incluso cuando incomoda.
Redacción: Gabriela Carmona Rivera
Tomilli



