Entró a McDonald’s cuando apenas tenía 14 años. Tres décadas y media después, tras ocupar 17 cargos distintos y convertirse, a los 38 años, en CEO de McDonald’s Colombia, Aruba, Curazao y Trinidad, Héctor Orozco decidió cerrar ese capítulo para iniciar uno nuevo como consultor independiente.
Su trayectoria ha estado marcada por el aprendizaje constante, la curiosidad y, especialmente, por una transformación en su manera de entender el liderazgo.
¿Por qué, después de tantos años, decidiste independizarte?
Para Héctor, trabajar en el mundo corporativo fue una de las mejores experiencias de su vida. Disfrutaba enseñar, liderar equipos y resolver problemas. Sin embargo, después de más de 30 años dedicados intensamente al trabajo, sintió que había llegado el momento de recuperar tiempo con su familia.
La transición no fue inmediata.
Se lanzó como consultor independiente y los días comenzaron a pasar sin recibir una sola llamada. Para alguien acostumbrado durante décadas al ritmo acelerado de una gran organización, esa pausa resultó difícil. Hasta que entendió que, quizá, antes de comenzar algo nuevo necesitaba detenerse.
Después de muchos años, emprendió un viaje de un mes por Europa junto a su familia. Y mientras comenzaba a desprenderse de la rutina corporativa, llegaron las primeras llamadas de empresas interesadas en contar con su experiencia como consultor.
Desde entonces, ha trabajado con marcas como Popsy, Totto y Parmesano. Actualmente acompaña a tres fundaciones, dicta conferencias, ha sido jurado de los Effie Awards y próximamente formará parte del jurado de Tomilli Summit.
Después de más de tres décadas acompañando organizaciones, ¿cuál ha sido la mayor transformación que has visto?
Después de 35 años dentro de una de las compañías más reconocidas del mundo, Héctor asegura que la transformación más profunda que ha observado en las organizaciones no ha sido tecnológica, sino humana: el liderazgo.
“La transformación más profunda es el liderazgo, los CEO de ahora, son de generaciones anteriores que no cometen errores, que no fallaban nunca”
Mientras desarrolla la idea, deja claro que, para él, liderar es la base de una organización. Héctor se define como un líder de servicio: alguien dispuesto a ayudar, pero consciente de que liderar no significa resolverlo todo.
Para él, una de las diferencias fundamentales entre un líder y un jefe está en la capacidad de reconocer los propios errores. Y considera que desarrollar esas habilidades continúa siendo uno de los grandes desafíos dentro de las organizaciones.
Qué cambió en ti para entender el liderazgo de esa manera?
Héctor recuerda que, cuando fue nombrado CEO a los 38 años, llevaba 25 años dentro de la compañía. Conocía el negocio profundamente y, precisamente por eso, llegó al cargo convencido de que sabía lo que había que hacer.
“En los primeros seis meses, le dije a todos lo que tenían que hacer, cómo tenían que hacerlo y creía que ser líder era que todo pasara por mis manos”.
Con el tiempo entendió que tenía un equipo extraordinario, pero que su propia manera de liderarlo no le estaba permitiendo demostrarlo.
De ahí surgió una de las lecciones que hoy comparte:
“No vuelvan ordinaria a gente extraordinaria. Déjenlos pensar, trabajar, crear y fallar”
Qué significa innovar para ti y cómo ha cambiado esa visión con las nuevas generaciones?
“Hay mucha gente con iniciativa, pero muy poca con acabativa”, resume.
Para Héctor, existe un contraste interesante entre generaciones. Mientras muchos líderes de generaciones anteriores desarrollaron una fuerte capacidad de ejecución, observa en las nuevas generaciones una gran capacidad creativa.
No considera que una característica sea mejor que la otra. Por el contrario, cree que creatividad y ejecución necesitan encontrarse para que exista innovación.
Su definición, además, va más allá de tener una buena idea y llevarla a cabo. Para Héctor, innovar también implica tener un propósito y buscar que aquello que se crea genere un impacto positivo en la sociedad.
Despues de trabajar con varias empresas y conocer sus dificultades internas ¿cuáles consideras que son los pilares para construir una marca que permanezca relevante a largo plazo? // Las marcas también se construyen con valores
Para Héctor, la relevancia de una marca no depende únicamente de una buena estrategia, sino de la capacidad de generar resultados reales. Cree que su mayor diferencial ha sido ayudar a las compañías a ejecutar y convertir las ideas en acciones que impacten el negocio. Sin embargo, insiste en que ninguna estrategia funciona si no está respaldada por valores como la honestidad, la transparencia y el trabajo duro. Incluso considera que una de las mayores responsabilidades de un consultor es tener la valentía de decirle a un cliente, por importante que sea, cuando está tomando el camino equivocado.


