El espacio que nos rodea puede influir significativamente en nuestro bienestar. Diversas investigaciones han asociado la exposición a la luz natural, el contacto con la vegetación y otros elementos del entorno con una disminución del estrés y una mejor experiencia durante la recuperación de los pacientes. Sin embargo, para miles de personas que permanecen en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), estas experiencias desaparecen por completo durante semanas o incluso meses.
Con esa realidad en mente, el King’s College Hospital, ubicado en el sur de Londres, decidió replantear el entorno hospitalario y desarrollar un proyecto que integra la naturaleza al cuidado de pacientes críticos.
En mayo de 2026, el hospital inauguró el King’s Critical Care Roof Garden, que, según la institución, es el primer jardín de cuidados intensivos al aire libre del Reino Unido. Más que un espacio verde, el proyecto funciona como una extensión de la UCI, permitiendo que algunos pacientes puedan salir al exterior sin interrumpir su tratamiento médico.
Cada una de sus estaciones dispone de conexiones para oxígeno, suministro eléctrico, monitorización clínica y equipos de soporte vital, lo que permite trasladar de forma segura a pacientes que permanecen conectados a respiradores u otros dispositivos médicos.
El espacio tiene capacidad para atender simultáneamente a seis pacientes y fue concebido para ofrecer un entorno más humano, rodeado de vegetación, flores y luz natural, sin dejar de garantizar la atención médica especializada.
El diseño fue desarrollado en colaboración con especialistas en paisajismo. Según el hospital, las especies vegetales fueron seleccionadas con el objetivo de estimular los sentidos y crear un ambiente tranquilo dentro del contexto hospitalario.
La iniciativa también se apoya en décadas de investigación sobre los beneficios del contacto con la naturaleza en entornos de salud. Uno de los estudios más influyentes fue publicado en 1984 por el investigador Roger Ulrich, quien encontró que pacientes hospitalizados con vistas a espacios naturales presentaban mejores indicadores de recuperación que aquellos cuyas habitaciones daban a un muro. Desde entonces, distintas investigaciones han seguido explorando el papel que el entorno físico puede desempeñar en el bienestar de los pacientes.
Aunque el jardín fue inaugurado recientemente, el King’s College Hospital ya está evaluando científicamente su impacto. Entre las variables que espera analizar se encuentran la duración de la estancia en cuidados intensivos, la incidencia de episodios de delirio y la experiencia reportada tanto por pacientes como por profesionales sanitarios.
Más allá de su componente arquitectónico, el proyecto refleja una tendencia creciente hacia el diseño de hospitales más centrados en las personas. En lugar de considerar la infraestructura únicamente como un espacio funcional, iniciativas como esta exploran cómo el entorno puede contribuir a mejorar la experiencia hospitalaria y abrir nuevas líneas de investigación sobre el proceso de recuperación.
El King’s Critical Care Roof Garden no reemplaza los tratamientos médicos, pero sí replantea el escenario en el que estos ocurren. En una época en la que la atención sanitaria busca ser cada vez más humana, el diseño también puede convertirse en una herramienta para generar bienestar y seguir ampliando el conocimiento sobre el cuidado de pacientes críticos.
King’s College Hospital Charity (Support Kings): https://supportkings.org.uk/what-you-make-possible/difference-were-making/kings-critical-care-roof-garden-opens
Roger Ulrich (1984), Science: View through a window may influence recovery from surgery.
