KFC presentó una nueva campaña para promocionar su línea de menús Boxfull. Desarrollada por la agencia Special, la pieza utiliza el humor para construir una idea sencilla: las cajas contienen tanto pollo que una caja de cartón común apenas puede soportarlas.

Toda la historia gira alrededor de una exageración deliberada. Los nuevos Boxfull incluyen tanta comida que la propia caja parece incapaz de resistir el peso, convirtiéndose en el eje de una parodia que refuerza la sensación de abundancia.

Sin embargo, el verdadero valor de la campaña no está en mostrar un nuevo menú económico. En un contexto donde los consumidores buscan optimizar cada vez más su presupuesto, KFC introduce opciones desde los US$5 sin construir el discurso alrededor del bajo precio.

En lugar de promocionarlo como una opción barata, la marca lo presenta como una comida abundante y generosa. La pregunta deja de ser “¿cuánto cuesta?” para convertirse en “¿cómo cabe todo esto dentro de una caja?”.

La campaña convierte el volumen en el verdadero protagonista. En vez de hablar de precio, habla de cantidad, logrando que el consumidor perciba una compra con mayor valor.

En marketing, este recurso se conoce como Value Framing (encuadre de valor): cambiar el marco desde el cual el consumidor evalúa una compra. En este caso, el precio deja de ser el centro de atención y el foco pasa a la cantidad de producto que se recibe. El resultado es que el consumidor deja de preguntarse cuánto está gastando y comienza a pensar cuánto está obteniendo por su dinero.

Más que vender un menú de US$5, KFC vende la sensación de haber hecho un gran negocio. La campaña demuestra cómo una marca puede aumentar el valor percibido sin modificar el precio, simplemente cambiando el enfoque de la conversación: del costo al beneficio.

Fuente: LIA – Created for Creatives

Share.
Exit mobile version