Para muchas familias, una ecografía representa uno de los momentos más emocionantes del embarazo. Pero para otras también puede convertirse en el inicio de una carrera contra el tiempo.

En algunos casos, un diagnóstico oportuno permite tratar enfermedades cuando el bebé aún está en el vientre materno. Sin embargo, el acceso a este tipo de terapias sigue siendo limitado para muchas mujeres.

Con el propósito de acompañar a estas familias nació Vida Fetal Integral, una fundación chilena que brinda apoyo a embarazadas cuyos bebés presentan patologías susceptibles de tratamiento fetal. En entrevista exclusiva con con Tomilli, su fundadora, Silvana Echeverría, explicó cómo la detección temprana puede cambiar por completo el pronóstico de un embarazo y por qué uno de los mayores desafíos sigue siendo llegar a tiempo.

Una carrera contra el tiempo

Según explica Silvana Echeverría, muchas de las enfermedades que atienden pueden detectarse durante los controles prenatales y, si el diagnóstico llega a tiempo, existen alternativas de tratamiento antes del nacimiento.

“Hay muchas enfermedades que pueden causar discapacidad, pero que, si se detectan a tiempo, tienen opciones de tratamiento.”

Por eso, además de brindar atención médica, la fundación trabaja en la capacitación de profesionales de la salud y en la educación de futuras madres para favorecer diagnósticos oportunos.

“Para muchas patologías tenemos solo hasta las 26 semanas para operar.”

En algunos casos, esto significa que el equipo dispone de menos de un mes para confirmar el diagnóstico, coordinar estudios y programar una cirugía fetal.

Las barreras no siempre son médicas

La fundación nació al identificar que muchas pacientes del sistema público no podían acceder al tratamiento por razones económicas o geográficas.

“Teníamos mujeres que no tenían dinero para venir a control, o que después de una cirugía no tenían un lugar adecuado donde recuperarse.”

A esta realidad se suma la desigualdad en el acceso a especialistas. Mientras en Santiago de Chile existe una mayor disponibilidad de equipos médicos, en zonas rurales muchas mujeres enfrentan recorridos complejos para acceder a una simple ecografía.

“Hay pacientes que deben viajar en bote desde islas solo para hacerse una ecografía.”

Para Silvana Echeverría, uno de los principales desafíos sigue siendo la velocidad del sistema de salud. Esperar una derivación formal puede significar que el embarazo supere el período en el que una intervención fetal todavía es posible.

“Si esperamos la derivación oficial, muchas veces el bebé ya habría nacido.”

Por esta razón, la fundación también utiliza redes sociales como un canal para orientar y conectar rápidamente con familias que buscan ayuda.

Más que tratar una enfermedad

Aunque la espina bífida es una de las patologías que atienden con mayor frecuencia, Vida Fetal Integral busca acompañar a las familias durante todo el proceso, entendiendo que el impacto del diagnóstico va mucho más allá del aspecto clínico.

“No vemos solo la enfermedad del bebé; vemos a la mujer, su familia y todo el entorno que influye en el resultado.”

Actualmente, la organización acompaña entre cinco y seis mujeres al mes que califican para terapias fetales. Sin embargo, estima que muchas más podrían beneficiarse si existiera una mayor detección temprana y un acceso más oportuno a especialistas.

Para Silvana Echeverría, el reto no consiste únicamente en realizar más procedimientos, sino en lograr que más mujeres lleguen a tiempo al diagnóstico. Porque, en medicina fetal, unas pocas semanas pueden marcar la diferencia entre convivir con una discapacidad prevenible o acceder a una intervención capaz de cambiar el futuro de un bebé y de toda una familia.

Quienes deseen conocer más sobre la labor de Vida Fetal Integral o apoyar su trabajo pueden hacerlo a través de sus canales oficiales, contribuyendo a que más mujeres tengan acceso oportuno a este tipo de atención.

Entrevista realizada por Tomilli a Silvana Echeverría, fundadora de Vida Fetal Integral.

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