El último informe de Ipsos deja algo claro: el mundo no está tan tranquilo como algunos quieren creer. Aunque hablamos de innovación, inteligencia artificial y crecimiento, las preocupaciones siguen siendo bastante básicas… y urgentes.

El desempleo vuelve a subir en la lista y alcanza su punto más alto desde 2022, mientras que temas como la inflación, la desigualdad y la corrupción siguen teniendo un peso fuerte en la percepción de las personas. Al final, la conversación global no mira solo hacia el futuro, sino también hacia todo lo que aún no se ha resuelto.

Cuando se analiza por países, el panorama se vuelve aún más tangible. En Estados Unidos, la corrupción alcanza su nivel más alto en una década; en Argentina, el desempleo se consolida como una preocupación colectiva; y en Colombia, el acceso a la salud sigue siendo un tema crítico. Al mismo tiempo, en otros mercados surgen tensiones distintas, como los impuestos o la inmigración. No es que el mundo enfrente un solo problema, sino que cada país lidia con su propia versión de incertidumbre.

Pero no todo es negativo. También hay señales de movimiento: en países como Corea del Sur, Colombia o Chile, la percepción sobre la economía ha mejorado de forma significativa en el último año. Esto no elimina las preocupaciones, pero sí cambia el ánimo.

Ahí está el punto clave del informe: hoy el mundo vive en una tensión constante entre lo que preocupa y lo que podría mejorar.

Fuente: Ipsos – What Worries the World, marzo de 2026.

Tomilli

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