Durante décadas, separar ambientes significó levantar muros o instalar divisiones fijas que limitaban la flexibilidad de un espacio. Con el tiempo surgieron soluciones como los biombos y las puertas plegables tipo acordeón, que permitían reorganizar una habitación con mayor facilidad. Sin embargo, a medida que las viviendas se hicieron más compactas y los espacios de trabajo comenzaron a requerir configuraciones más flexibles, apareció una nueva necesidad: crear divisiones ligeras, versátiles y capaces de adaptarse rápidamente a diferentes usos.
Esa fue la apuesta de los arquitectos canadienses Stephanie Forsythe y Todd MacAllen, fundadores del estudio Molo. En lugar de diseñar un separador de ambientes completamente nuevo, reinterpretaron un elemento tradicional mediante un sistema expandible con estructura tipo panal de abeja (honeycomb), fabricado en papel kraft reciclable y disponible también en versiones textiles. El resultado fue Softwall, una partición flexible que puede desplegarse en segundos, adaptarse a diferentes configuraciones y, al cerrarse, ocupar apenas una fracción del espacio que requiere un muro convencional.
Gracias a su estructura expandible, Softwall puede abrirse y cerrarse repetidamente sin perder estabilidad. Este diseño facilita modificar la distribución de un espacio en pocos segundos, además de simplificar su transporte y almacenamiento cuando no está en uso.
La propuesta responde a una necesidad cada vez más presente en la arquitectura contemporánea: crear espacios capaces de transformarse sin recurrir a construcciones permanentes. Además de dividir ambientes en viviendas, oficinas, museos, galerías y espacios comerciales, Softwall ofrece propiedades de absorción acústica que contribuyen a mejorar el confort de los usuarios. Al mismo tiempo, al tratarse de una solución móvil y reutilizable, puede reducir la necesidad de realizar remodelaciones permanentes y el consumo de materiales asociado a ellas.
El proyecto recibió, entre otros reconocimientos, el INDEX Award de Dinamarca, un premio internacional que destaca soluciones de diseño con impacto positivo para la sociedad y el medio ambiente. Este reconocimiento puso en evidencia cómo una idea basada en principios sencillos puede responder a desafíos actuales relacionados con la flexibilidad, la sostenibilidad y el aprovechamiento eficiente de los espacios.
En un contexto donde la arquitectura y el diseño interior buscan adaptarse constantemente a nuevas formas de vivir, trabajar y colaborar, Softwall demuestra que la innovación no siempre consiste en crear algo completamente nuevo. En ocasiones, basta con replantear soluciones conocidas para ofrecer espacios más dinámicos, funcionales y preparados para responder a las necesidades cambiantes de las personas.
Fuente: Molo.
