Muchos productos de uso cotidiano dependen de una industria química que utiliza materias primas derivadas del petróleo. Pero ¿qué pasaría si algunos de esos insumos pudieran obtenerse a partir de recursos renovables?
Esa posibilidad orienta el trabajo de TENSAC, una empresa de Tucumán, Argentina, cofundada por los ingenieros químicos Gregorio Katz y Luis Aralde. Su propuesta se vincula con la sucroquímica, una rama de la química que utiliza el azúcar y sus derivados para desarrollar compuestos con aplicaciones industriales.
Uno de sus desarrollos más destacados es Esten 80, un bioinsecticida y acaricida que ganó en la categoría Agricultura Orgánica de los Premios CITA 2023. Según una publicación de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), su formulación utiliza ingredientes de grado alimenticio y tiene el azúcar como componente principal.
Las aplicaciones de la empresa también abarcan otros sectores. Su catálogo incluye aditivos para la construcción, productos auxiliares para procesos textiles y soluciones destinadas a la minería y la perforación, entre otras actividades.
La trayectoria de TENSAC muestra cómo la investigación con materias primas renovables puede traducirse en productos para industrias diversas. El azúcar, habitualmente asociado con la alimentación, se convierte así en un punto de partida para explorar otras posibilidades de desarrollo químico.
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