CHAD llega a su evaluación de desempeño convencido de que va a recibir un ascenso. Acaba de producir una campaña publicitaria en 42,5 segundos. Sale de la reunión despedido. Así arranca The Chat, el spot con el que la agencia canadiense Zulu Alpha Kilo lleva al absurdo la promesa de eficiencia de la inteligencia artificial.

Karen Sly, interpretada por Carly Heffernan, es quien le comunica a CHAD que su trabajo no cumple con las expectativas de la agencia. Entre los reproches hay uno insólito: entrega los anuncios antes de las reuniones de preproducción. Otros son más serios. Algunos de sus resultados se apartan de la realidad y varias de sus propuestas reproducen ideas que ya habían sido premiadas en la industria.

La reunión sube de tono cuando CHAD intenta defender su trabajo y activa el Creative Asshole Mode. En ese momento, la sátira también apunta hacia la propia industria: la máquina imita la actitud de un creativo que se toma mal el feedback.

La escena deja abierta una pregunta de negocio. Si parte del trabajo de una agencia se factura por horas, ¿cómo se cobra por una tarea que ahora puede resolverse en segundos? El chiste sobre los anuncios que llegan antes de la reunión de preproducción lleva esa tensión a un terreno reconocible para la industria.

El último giro llega cuando CHAD descubre que lo reemplazarán personas. La descripción de quienes ocuparán su lugar incluye ego, emociones, imprevisibilidad y terquedad. El remate de Zak Mroueh, fundador de la agencia y director del spot, está en presentar esas imperfecciones humanas como parte del proceso creativo.

CHAD puede entregar una campaña antes de que empiece una reunión. Lo que queda por discutir es si la idea merece salir de esa sala.

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