En un contexto donde el turismo en África se redujo drásticamente y la caza furtiva continuó avanzando, Samsung decidió transformar su tecnología en una herramienta de protección ambiental. A través del programa Wildlife Watch, la marca convirtió dispositivos cotidianos en sistemas de vigilancia que permiten observar la vida silvestre en vivo y actuar frente a posibles amenazas.
La iniciativa, lanzada como piloto en 2021, reutiliza smartphones, smartwatches y cámaras avanzadas para transmitir imágenes en tiempo real desde reservas naturales. Cualquier persona, desde cualquier parte del mundo, puede convertirse en un “guardabosques virtual”, monitorear especies en peligro y generar alertas cuando detecta comportamientos sospechosos. Este modelo de observación colaborativa ya demostró resultados concretos al contribuir a la protección de animales altamente amenazados, como el rinoceronte.
Ante la persistencia de la caza furtiva y la falta de vigilancia presencial, Samsung amplió el programa en alianza con Africam y la Unidad Anticaza Furtiva Black Mamba, un equipo compuesto exclusivamente por mujeres que utiliza métodos no violentos para proteger la fauna. Más que una campaña tecnológica, Wildlife Watch plantea una nueva forma de participación: cuando la innovación deja de buscar visibilidad y se pone al servicio de la vida, la tecnología deja de ser marketing y se convierte en sentido común.
Redacción: Gabriela Carmona Rivera
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