El packaging dejó de ser solo un contenedor. En 2026 se consolida como una decisión estratégica para las marcas, ya que influye en la logística, la sostenibilidad y la experiencia del consumidor.
Una de las prioridades es reducir el desperdicio. Los nuevos envases buscan proteger mejor los productos, especialmente alimentos, para prolongar su vida útil y disminuir pérdidas en la cadena de suministro.

También crece la apuesta por la circularidad. Empaques reutilizables, reciclables y fabricados con materiales renovables están ganando terreno, impulsados tanto por regulaciones como por consumidores cada vez más conscientes del impacto ambiental.
Al mismo tiempo, el packaging se vuelve más inteligente y eficiente. Tecnologías de trazabilidad, diseños más ligeros y formatos pensados para mejorar la logística y la experiencia de uso están redefiniendo el papel del empaque dentro del negocio.
Fuentes: IFCO Systems / Sustenomics
Redacción: Gabriela Carmona Rivera
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