No es la primera vez que una marca busca un fotógrafo para su campaña ideal, pero sí la primera en que se busca al peor fotógrafo.
¿Te sientes peor? ¡Aplíca!
Icelandair quiere demostrar que los paisajes de Islandia son tan increíbles, que hasta el peor fotógrafo puede tomar las mejores fotos. “Algo así como la vieja frase de que en Suiza a donde mires hay postales”.
Esta novedosa forma disruptiva, a partir de un clasificado, ha generado múltiples reacciones en redes sociales. Bajo la oferta: “Se busca fotógrafo realmente malo. Trabajo remunerado. En Islandia. Viaje de aproximadamente 10 días. Alojamiento y gastos de viaje incluidos. Se requiere que el solicitante no tenga conocimientos de fotografía. Preferiblemente con poca habilidad para encuadrar, sin conocimientos de composición, balance de blancos, teoría del color ni edición de imágenes en general. Las fechas del trabajo son en junio. Fechas específicas negociables. Postúlate en: reallybadphotographer.com. Este es un anuncio serio. Solo candidatos serios, por favor”.

Lo “lindo o perfecto” es subjetivo. La saturación de contenido perfecto ha elevado el valor de lo auténtico. En un medio donde la mayoría de las imágenes están, curadas, editadas y optimizadas, lo imperfecto empieza a percibirse como más real, más cercano, posiblemente más chistoso y, por ende, más creíble.
En este sentido, Icelandair no solo promociona un destino como cualquier otro, en donde sus fotos son “perfectas” sino que redefine el rol de la marca dentro del contenido. Deja de importer una narrativa idealista e inspiracional, para demostrar que el producto; en este caso, Islandia, es tan increíble que no necesita filtros.
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