Pocas personas imaginarían que recoger muebles viejos, electrodomésticos en desuso o cajas acumuladas en un garaje podría convertirse en un negocio rentable. Sin embargo, en un contexto donde la economía circular gana cada vez más relevancia, los residuos ya no representan únicamente un desafío ambiental: también pueden convertirse en una oportunidad para emprender, generar empleo y aprovechar recursos que aún tienen valor.
Con esa visión nació Junk Teens, una empresa fundada en 2021 por los hermanos estadounidenses Kirk Jr. McKinney y Jacob McKinney, quienes, con apenas 17 y 15 años, comenzaron ofreciendo un servicio de retiro de objetos en desuso utilizando una camioneta de segunda mano. Lo que empezó como una iniciativa para obtener ingresos después de clases evolucionó rápidamente hasta convertirse en una empresa que espera superar los 5 millones de dólares en ingresos durante 2026.
El modelo de negocio de Junk Teens se basa en el retiro de objetos que las personas ya no necesitan. Sin embargo, antes de que cualquier artículo termine en un vertedero, el equipo clasifica cada pieza para determinar si puede reutilizarse, reciclarse o donarse. Este proceso permite recuperar materiales que todavía pueden tener una segunda vida y reducir la cantidad de residuos enviados a los rellenos sanitarios.
Gracias a alianzas con organizaciones sociales, muebles, electrodomésticos y artículos del hogar en buen estado son donados para que puedan seguir utilizándose, mientras que los materiales reciclables vuelven a incorporarse a la cadena de valor. De esta manera, la empresa combina un servicio comercial con un modelo basado en la economía circular y el aprovechamiento de recursos.

Además del componente ambiental, Junk Teens también incorpora un enfoque social. La empresa contrata principalmente a estudiantes de secundaria y universidad, ofreciéndoles horarios flexibles para que puedan adquirir experiencia laboral sin abandonar sus estudios. Según la compañía, desde su creación ha generado oportunidades de empleo para cientos de jóvenes y ha evitado que más de 300 camiones cargados de materiales terminaran en vertederos.
Más allá de su crecimiento financiero, el caso de Junk Teens demuestra cómo un modelo de negocio puede combinar rentabilidad, sostenibilidad e impacto social. En una época en la que la gestión de residuos representa uno de los grandes desafíos para las ciudades, iniciativas como esta muestran que innovar no siempre significa desarrollar una nueva tecnología, sino encontrar una mejor forma de aprovechar los recursos que ya existen.
Fuente: Junk Teens.
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