Hoy, las noches de chicas pasan de ser algo casual a un espacio necesario para el bienestar. Según un estudio realizado por Talker Research para la empresa Bezel Wines, las mujeres afirman que necesitan una noche de chicas cada 22 días para sentirse equilibradas. Además, un dato sorprendente es que el vino es el elegido para amenizar estas conversaciones.
Bezel Wines encargó una encuesta a nivel nacional a 2.000 mujeres para comprender mejor qué hace que una noche de chicas sea significativa.
El resultado indica que ocho de cada diez mujeres (78%) coinciden en que estos espacios entre ellas son necesarios para reconectar, convirtiéndose en un ritual social; donde el vino se vuelve protagonista: el 88% afirma que es la bebida predilecta para una noche de chicas ideal, más del doble que cualquier otra.
Pero no se trata solo de un estudio para entender “qué beben las mujeres”, sino de una marca que identifica un potencial mercado si logra posicionarse dentro de este ritual, donde el vino se construye como facilitador social. Así, la marca no solo vende un producto, sino que busca estar presente en momentos emocionales, no únicamente de consumo.
En ese contexto, lo interesante no es el dato, sino la intención. Las marcas empiezan a mirar estos espacios cotidianos como oportunidades de conexión real, entendiendo que los momentos simples -una conversación, una reunión sin estructura, una noche cualquiera- son en donde realmente se construye valor de marca. Más que grandes campañas, lo que está en juego es lograr ser parte de esos rituales que las personas ya consideran indispensables.
Fuente: Talker Research
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