Imagina esta historia: un tierno bebé macaco, rechazado por su madre, que encuentra consuelo en un peluche de IKEA. ¿Qué podría salir mal al volverlo viral? Sin duda, era una mina de oro de contenido: una historia natural y genuina que terminó convirtiéndose en un fenómeno global, en un momento donde las audiencias buscan cada vez más lo real y auténtico.
Punch es un macaco japonés de seis meses del zoológico de Ichikawa (China). Fue abandonado por su madre casi al nacer y enfrentó múltiples dificultades para integrarse con su manada. La solución no fue científica, sino algo mucho más simple: un gesto inesperado.

Así apareció DJUNGELSKOG, el peluche de orangután de IKEA. Con brazos largos y un tamaño similar al de una macaca adulta, se convirtió en el sustituto afectivo de Punch.
IKEA España aprovechó la historia y reutilizó la imagen de Punch en una pieza con estética de catálogo. Los videos en los que se le veía aferrado al peluche, acurrucándose para dormir junto a él, se viralizaron rápidamente en redes sociales, mientras el zoológico experimentaba un aumento en el número de visitantes.
IKEA vio una oportunidad emocional. Las redes, una historia real. Y el algoritmo hizo el resto.
Tomilli