A puertas del Día del Padre, la elección de una camioneta familiar refleja una evolución en la forma en que muchos padres peruanos participan en las decisiones de compra del hogar. Más allá del diseño o la potencia, hoy cobran mayor relevancia factores relacionados con la tecnología, la eficiencia, el respaldo postventa y la capacidad del vehículo para mantener su valor a lo largo del tiempo.
Esta tendencia se observa en un mercado donde las SUV continúan liderando las preferencias de los peruanos. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), este segmento concentra el 55.1% de las ventas de vehículos livianos nuevos en el país, manteniéndose como el de mayor participación dentro del mercado automotor peruano.
Asimismo, la incorporación de nuevas tecnologías continúa ganando terreno en el mercado automotor. De acuerdo con la AAP, las ventas de vehículos electrificados crecieron 77.3% durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, una tendencia que refleja la creciente presencia de alternativas electrificadas dentro de las decisiones de compra de los consumidores.
“Hoy observamos que muchos padres y jefes de familia buscan tomar decisiones cada vez más informadas y con una visión de largo plazo. La elección de un vehículo ya no responde únicamente a una necesidad de movilidad, sino también a criterios vinculados con la seguridad, la eficiencia y el valor que puede ofrecer a lo largo del tiempo”, señala Richard Laos Canseco, Sub Gerente de Ventas Toyota (Sede Mitsui Canadá).
En ese contexto, el especialista de Mitsui identifica cuatro aspectos que hoy tienen un peso creciente al momento de elegir una camioneta familiar:
1. Tecnología que aporte valor en el día a día:
La incorporación de sistemas de asistencia a la conducción, cámaras de apoyo, sensores y herramientas de conectividad contribuye a una experiencia más cómoda y segura para los usuarios. En el segmento SUV, modelos como la Toyota RAV4 enchufable reflejan esta evolución al integrar tecnologías orientadas a reforzar la seguridad, optimizar la experiencia de conducción y facilitar el uso cotidiano del vehículo.
2. Capacidad de conservar valor en el tiempo:
La reputación de la marca, la confiabilidad mecánica, la demanda del modelo en el mercado de segunda mano y el cumplimiento de los mantenimientos recomendados son factores que pueden influir en el valor futuro del vehículo, una variable que hoy tiene mayor presencia dentro del proceso de evaluación de compra.
3. Respaldo postventa y mantenimiento especializado:
La disponibilidad de repuestos, la atención técnica especializada y el mantenimiento certificado contribuyen a preservar el desempeño y las condiciones del vehículo durante su vida útil. En vehículos electrificados, el acceso a soporte técnico especializado resulta clave para garantizar el óptimo funcionamiento de componentes como los sistemas de propulsión eléctrica y las baterías.
4. Evaluar el costo total de propiedad:
Además del precio de compra, cada vez más consumidores consideran aspectos como el consumo energético, los costos de mantenimiento y otros gastos asociados al uso del vehículo. En ese sentido, tecnologías como la híbrida enchufable permiten optimizar el consumo en recorridos urbanos y reducir la dependencia del combustible en determinados trayectos diarios, aspectos que comienzan a ganar relevancia dentro de la planificación financiera familiar.
Esta evolución refleja cómo muchos padres peruanos están incorporando una mirada más estratégica al momento de elegir un vehículo familiar, considerando no solo las necesidades actuales del hogar, sino también factores que pueden influir en la experiencia de uso, los costos asociados y la conservación de su valor en el tiempo.



