Kodak fue durante décadas sinónimo de fotografía, pero su mayor error no fue técnico, sino estratégico. Aunque la empresa inventó la primera cámara digital en 1975, decidió no impulsarla por miedo a canibalizar su negocio principal: los rollos fotográficos y el revelado.
Mientras el mundo avanzaba hacia lo digital, Kodak se aferró a un modelo que ya estaba quedando obsoleto. Competidores más ágiles apostaron por la innovación, entendieron el cambio en los hábitos del consumidor y ganaron terreno rápidamente.
En 1999 tenía alrededor de 27% de la participación de mercado en cámaras, pero esa cifra se desplomó a solo 7% en 2010 porque competidores como Canon, Nikon y Sony dominaron el mercado digital.

La falta de adaptación fue tan crítica que, tras años de declive, la empresa se declaró en bancarrota en 2012, con miles de millones en deudas.
Tomilli



