La campaña “Ketchup Fraud” (Fraude del Ketchup) de Heinz, realizada por Rethink, hizo una denuncia a través de una acción conceptual muy poderosa a esos restaurantes que refilaban botellas icónicas de la marca con otras salsas de dudosa calidad y obviamente más baratas.
Heinz fue el primero que se atrevió a hablar de esta mala práctica y lo hizo de frente con una propuesta bastante ingeniosa. La campaña invitó a los consumidores a “denunciar” estos lugares y sensibilizó a los consumidores a conocer el color exacto de su inconfundible salsa Heinz como “etiqueta de la verdad” para identificar la autenticidad, con un Pantone identificable fácilmente por cualquier consumidor.
Abordaje del Problema: Los restaurantes (desde el inicio de los tiempos del marketing) han buscado formas baratas para ofrecer calidad a un menor costo. Por esto, optan por una solución poco ética: rellenar las botellas de marcas reconocidas con salsas genéricas y confundir al consumidor final.
Heinz les salió adelante: “Ketchup Fraud” denunció de una forma auténtica esta mala práctica que hasta ese momento, nadie más había abordado. “La Etiqueta de la Verdad” (The Label of Truth) fue el rediseñó de etiquetas más ingenioso para abordar esta problemática, y fue entonces como la marca añadió un borde con el pantone rojo exacto de la salsa Heinz para que sea fácilmente identificable por el consumidor confiado del restaurante. Si el color del interior no coincidía, es porque no era Heinz.
Así una vez más se demuestra el importante rol del packaging dentro de una campaña que puede generar muchas conversaciones.
Tomilli



