Una red de pesca abandonada puede seguir atrapando peces, tortugas y otras especies durante años, incluso después de haber dejado de cumplir su función. Este fenómeno, conocido como ghost fishing, se ha convertido en uno de los principales problemas de contaminación marina.

El nylon con el que se fabrican estas redes fue diseñado para resistir las condiciones más exigentes del océano. Precisamente por esa resistencia, cuando las redes son abandonadas pueden permanecer durante décadas en el medio ambiente, afectando la biodiversidad marina.

Frente a este desafío nació Bureo, una empresa que decidió transformar uno de los residuos más difíciles de reciclar en una nueva materia prima llamada NetPlus, elaborada a partir de redes de pesca 100% recicladas.

El proceso comienza en comunidades pesqueras, principalmente en Chile, donde la empresa trabaja junto a pescadores para recuperar las redes en desuso y separar materiales como metales, cuerdas y residuos orgánicos. Posteriormente, el nylon se limpia, se fragmenta y se transforma en pequeños gránulos que sirven como materia prima para fabricar nuevos productos.

El resultado es un material reciclado que mantiene la resistencia necesaria para aplicaciones industriales y que ya ha sido incorporado en colaboraciones con marcas como Patagonia y Jenga.

Lo interesante del caso no es únicamente el reciclaje. Muchas empresas ya trabajan con plásticos recuperados. La diferencia está en haber encontrado una segunda vida para uno de los residuos más complejos de recuperar en el océano. Más que desarrollar un nuevo material, Bureo demuestra que la innovación también puede consistir en cambiar la forma en que vemos aquello que normalmente consideramos un desecho.

Fuente: Bureo.

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