La pregunta ya no es provocación, es contexto: ¿la ropa tiene género?
Lo que antes se leía como tendencia hoy se consolida como cambio estructural. Y no viene de la pasarela, sino de una generación que no solo consume distinto, sino que está redefiniendo las reglas del consumo: la Generación Z.
Según NielsenIQ, esta generación podría alcanzar un poder adquisitivo global cercano a los US$12 billones hacia 2030, posicionándose como uno de los grupos más influyentes del mercado. Pero el dato relevante no es solo cuánto consumen, sino cómo consumen.
Diversos estudios —incluyendo reportes de McKinsey & Company y Business of Fashion— coinciden en que la Generación Z prioriza marcas que representen su identidad, valores e individualidad. La compra deja de ser transaccional para convertirse en una extensión de quiénes son.
En ese contexto, la moda está cambiando sus propias reglas.
Cada vez más marcas eliminan las divisiones tradicionales de “hombre” y “mujer”, mientras conceptos como genderless o unisex pasan de nicho a mainstream. Las prendas adoptan siluetas oversize, cortes neutros y una estética más fluida. Este cambio también se refleja en campañas que incorporan diversidad de identidades, cuerpos y expresiones.
Pero este fenómeno no nació en redes sociales.
Sus primeras señales se remontan a la década de 1960, cuando movimientos como el feminismo, la liberación sexual y las luchas por los derechos civiles empezaron a cuestionar los roles de género tradicionales. La moda, desde entonces, ha funcionado como un lenguaje cultural para romper esas estructuras.
La diferencia hoy es la velocidad y la escala.
Plataformas como TikTok e Instagram no solo amplifican estas expresiones, sino que las convierten en norma. Lo que antes era contracultura, hoy se convierte en referencia estética global en cuestión de días.
Más que una revolución estética, estamos frente a una transformación en la forma en que las nuevas generaciones entienden la identidad, la inclusión y el consumo.
Y ahí es donde la pregunta inicial deja de ser retórica:
no se trata de si la ropa tiene género, sino de si alguna vez realmente lo tuvo… o si fue una construcción que hoy, finalmente, se está desdibujando.
Fuentes:
- NielsenIQ — Global Gen Z spending projections and consumer trends
- McKinsey & Company — State of Fashion / Gen Z consumer insights
- Business of Fashion — The State of Fashion reports and analysis on genderless fashion
- Deloitte — Global Millennial & Gen Z Survey (hábitos de consumo e identidad)
Tomilli
