Un hombre leyendo, comiendo y jugando a varios metros sobre Sunset Boulevard. No estaba en un apartamento: estaba dentro de una valla publicitaria.
Netflix convirtió un billboard en Los Ángeles en una pequeña casa amueblada como parte de una activación para promocionar una de sus producciones.
La instalación recreaba el interior de una vivienda y permitía observar desde la calle a un performer realizando diferentes actividades cotidianas: leer, comer, jugar a las cartas o mirar a través de unos binoculares. También podía interactuar con las personas que pasaban por el lugar mediante una pizarra.
Sobre la estructura aparecía una pregunta que terminaba de construir la escena: “How long can you survive?” (“¿Cuánto tiempo puedes sobrevivir?”).
La intervención trasladaba así la premisa de la producción al propio medio publicitario: la valla no funcionaba únicamente como un espacio para mostrar un anuncio, sino que se convertía en parte de la historia.
Y ahí está lo interesante de la acción.
En lugar de utilizar el billboard como una superficie donde colocar una imagen, Netflix lo transformó en una escena que podía observarse en tiempo real desde la calle. Una ejecución concebida para funcionar en dos espacios: primero como experiencia física para quienes pasaban por Sunset Boulevard y después como una imagen con potencial para circular en redes sociales.
En una industria que compite constantemente por segundos de atención, este tipo de acciones plantea otra posibilidad: convertir el propio medio en la idea.
Porque cuando eso ocurre, la publicidad deja de limitarse a pedir atención y empieza a darle al público algo de lo que hablar.


