¿Y si para ir al gimnasio no tuvieras que ir a un gimnasio?
Esa es la idea detrás de PT Pods, una compañía británica que instala pequeños espacios privados de entrenamiento que pueden reservarse y desbloquearse desde una aplicación. Cada Pod funciona de manera independiente y combina equipamiento, tecnología, entrenamiento guiado y privacidad en un espacio compacto.
Un gimnasio que nació en un jardín
La idea surgió durante el confinamiento, cuando Mike Mair, fundador de PT Pods, construyó un pequeño gimnasio en el jardín de su casa para entrenar junto a su pareja y una amiga.
Durante esas sesiones, Mair comenzó a preguntarse por qué algunas personas evitaban el entrenamiento de fuerza y qué barreras encontraban en los gimnasios tradicionales.
A partir de ahí empezó a desarrollar un concepto diferente: un espacio donde entrenar en privado, sin compartir máquinas ni enfrentarse a algunas de las dinámicas que pueden hacer intimidante un gimnasio convencional.
El primer PT Pod abrió en Hackney Wick, Londres.
Del celular al gimnasio
La tecnología se convirtió en una parte central del modelo. Desde la aplicación de PT Pods, los usuarios pueden localizar una unidad, reservar una sesión y desbloquear el espacio desde su teléfono.
Una vez dentro, pueden seguir entrenamientos guiados a través de una pantalla integrada o conectarse por videollamada con un entrenador personal. Los Pods también incorporan equipamiento para entrenamiento de fuerza y funcional, además de sistemas de audio y climatización.
Durante la sesión, el espacio queda reservado para el usuario.
De gimnasio privado a modelo para edificios
Pero lo que comenzó como una solución para entrenar con mayor privacidad evolucionó hacia otro modelo de negocio.
Actualmente, PT Pods dirige buena parte de su propuesta a propietarios y operadores de edificios, hoteles, oficinas, espacios de coworking y desarrollos residenciales que quieren incorporar instalaciones de entrenamiento sin construir un gimnasio tradicional.
El socio proporciona el espacio y la electricidad, mientras PT Pods se encarga de la instalación, el mantenimiento, la tecnología y la operación de las unidades.
La compañía ya trabaja con diferentes operadores en Reino Unido. Uno de sus clientes, Praxis, comenzó con un Pod y amplió el modelo hasta cinco unidades en un periodo de 12 meses.
El siguiente desafío será comprobar si una propuesta desarrollada en Reino Unido puede replicarse con la misma eficiencia en nuevos mercados.
Porque quizá el gimnasio del futuro no necesite ser un gran espacio lleno de máquinas y personas. También podría ser una pequeña unidad privada instalada justo donde alguien necesita entrenar.
