El 18 de octubre de 2026, Victoria’s Secret regresó a Los Ángeles con un desfile que recuperó los elementos que hicieron de su pasarela un fenómeno global: alas monumentales, supermodelos, actuaciones musicales y el icónico Fantasy Bra. La edición también apostó por Kylie Jenner, quien debutó en el desfile con una pieza creada junto a Jacob & Co., valorada en US$50 millones y elaborada con más de 4.400 diamantes.
La apuesta puede leerse como un intento de recuperar la relevancia cultural de la marca y reforzar el espectáculo como herramienta de marketing. Sin embargo, ¿puede Victoria’s Secret volver a su época dorada en un mercado que ha cambiado sus expectativas sobre la belleza, la inclusión y la representación?
La época dorada y la crisis de la marca
Entre mediados de los años 2000 y 2015, Victoria’s Secret consolidó su Fashion Show como un acontecimiento televisivo internacional. Las supermodelos, las actuaciones musicales y el Fantasy Bra reforzaron una imagen de glamour y exclusividad que diferenciaba a la marca de sus competidores. El desfile funcionaba como publicidad, entretenimiento y construcción de marca en un mismo formato.
Pero esa fórmula perdió fuerza ante las críticas por sus estándares de belleza y la falta de diversidad. En 2019, la compañía canceló su tradicional especial televisivo, en medio de una caída de audiencia y cuestionamientos sobre su posicionamiento.
El regreso de 2024 intentó responder a esas críticas con una propuesta más inclusiva. En 2026, la marca recuperó parte de la estética que definió sus años de mayor popularidad, combinándola con celebridades y una estrategia orientada a generar conversación digital.
La elección de Kylie Jenner para lucir el Fantasy Bra también abrió una discusión sobre el protagonismo de las celebridades en el desfile y el lugar de las modelos tradicionalmente vinculadas a la marca.
Celebridades y nostalgia como estrategia de marketing
El desfile de 2026 se apoya en dos recursos principales: la nostalgia y el alcance de las figuras mediáticas.
El regreso del Fantasy Bra reactiva uno de los símbolos más reconocibles de la marca. Su valoración de US$50 millones genera titulares y refuerza la asociación de Victoria’s Secret con el lujo. La participación de Kylie Jenner cumple otra función: amplificar la conversación. Su presencia conecta el desfile con las audiencias de belleza, moda y entretenimiento, mientras que sus imágenes pueden circular en redes sociales y medios mucho después de la transmisión.
La estrategia convierte cada aparición, look y actuación en contenido potencialmente compartible. Así, el desfile deja de depender únicamente de quienes ven el espectáculo completo y gana oportunidades de exposición en distintas plataformas.
¿Qué dicen las cifras del negocio?
Los resultados financieros de Victoria’s Secret & Co., publicados el 5 de marzo de 2026 y correspondientes al ejercicio fiscal 2025, cerrado el 31 de enero de 2026, muestran que la compañía registró US$6.553 millones en ventas netas, un crecimiento del 5 % frente al ejercicio anterior. El beneficio operativo reportado, sin embargo, descendió de US$310 millones a US$271 millones.
El beneficio operativo ajustado, que excluye determinadas partidas detalladas por la compañía, aumentó de US$373 millones a US$403 millones. La diferencia entre ambos indicadores refuerza la necesidad de analizar las cifras en conjunto.
Estos resultados corresponden al grupo empresarial y son anteriores al desfile de octubre de 2026, por lo que sirven como contexto del negocio, pero no permiten medir el impacto comercial de esta edición.
Victoria’s Secret ha recuperado elementos que hicieron reconocible su desfile. Sin embargo, volver a generar interés no equivale a recuperar el éxito comercial de su época dorada. La compañía debe demostrar que el espectáculo puede atraer nuevas consumidoras, fortalecer su posicionamiento y contribuir a las ventas sin depender exclusivamente de la fama de sus invitados o de sus símbolos históricos.
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