La inteligencia artificial está cambiando la forma en que se crean las ideas, se desarrollan las campañas y evolucionan los procesos creativos. Pero, más allá de la tecnología, el verdadero debate gira en torno al liderazgo, el criterio y el papel que tendrán las mujeres en la industria durante los próximos años.
Para analizar estos cambios, Tomilli reunió a tres líderes de distintos mercados y disciplinas: Zaida Díaz, de Monroe Pizza (España); Aerien Mull, directora creativa ejecutiva de Fors Marsh (Estados Unidos); y Sara Castaño, directora creativa de Mutato (Venezuela). Desde sus experiencias, comparten cómo entienden el impacto de la inteligencia artificial, los desafíos del liderazgo femenino y las conversaciones que la industria aún tiene pendientes.
Aunque sus perspectivas parten de contextos diferentes, las tres coinciden en un punto: el futuro de la creatividad dependerá menos de las herramientas y más de la capacidad humana para ejercer criterio, intuición y pensamiento crítico.
Inteligencia artificial: una herramienta que exige más criterio, no menos
Para Aerien Mull, directora creativa ejecutiva de Fors Marsh, la inteligencia artificial no reemplazará las capacidades que hacen realmente valioso el trabajo creativo.
“La narrativa, la experiencia, el gusto, el criterio y saber cuándo no utilizar la IA son habilidades profundamente humanas.”
Más que dominar una nueva tecnología, Aerien considera que el reto será fortalecer aquellas capacidades que ninguna herramienta puede automatizar.
Desde España, Zaida Díaz, de Monroe Pizza, dirige la conversación hacia otro aspecto que considera igual de importante: los sesgos con los que se entrenan los sistemas de inteligencia artificial.
“Uno de los grandes retos no es solo desarrollar una IA cada vez más potente, sino asegurarnos de que esté entrenada con una visión más diversa, equilibrada y representativa.”
Para Zaida, la tecnología nunca será completamente neutral si aprende de datos generados por una sociedad que todavía conserva desigualdades.
Por su parte, Sara Castaño, de Mutato, advierte que el mayor riesgo no está en perder el trabajo frente a la inteligencia artificial, sino en perder la capacidad de pensar de manera independiente.
“El mayor riesgo que trae esta tecnología no es que nos quite el trabajo, sino que nos vuelva burócratas de un prompt.”
Su reflexión va más allá de la automatización. Para Sara, la creatividad seguirá perteneciendo a quienes sean capaces de cuestionar, incomodar y construir ideas que ningún algoritmo pueda anticipar.
“El liderazgo del futuro le pertenece a quien mantenga el filo de la rebeldía, el estómago para defender lo incómodo y la capacidad de crear una idea visceral que ningún algoritmo pudo haber predicho, pero que seguramente te ayudará a ejecutar.”
En conjunto, sus respuestas reflejan una conclusión clara: la inteligencia artificial podrá ejecutar tareas con mayor velocidad, pero el liderazgo creativo continuará dependiendo del criterio, la intuición y la capacidad humana para tomar decisiones.
Liderazgo femenino: más que ocupar un cargo, tener poder para decidir
Las tres consideran que sí existen avances, pero también concuerdan en que aumentar el número de mujeres en cargos directivos no es suficiente. El cambio debe reflejarse en su capacidad real para influir, tomar decisiones y transformar las organizaciones.
Sara expresa que “El día que las organizaciones entiendan que una Directora Creativa en la cima no es un bicho raro ni una excepción extraordinaria que hay que aplaudir por separado, sino el estándar de excelencia de un negocio basado en el criterio, ese día habremos llegado al 2030”
Aerien, por otro lado, no reconoce únicamente a la voz más fuerte, si no, a las personas que mejoran el trabajo y ayudan a crecer a quienes los rodea.
“Me gustaría que el liderazgo se reconociera con mayor frecuencia no solo por quién tiene la voz más fuerte en la sala, sino por quién mejora constantemente el trabajo y a las personas que tiene a su alrededor.”
Además, destaca la importancia de promover modelos de trabajo que permitan a las mujeres continuar creciendo profesionalmente sin dejar de atender las demás dimensiones de su vida. En este sentido, asegura que
“más organizaciones lograrán conservar el talento femenino cuando reconozcan que la flexibilidad y el liderazgo no son conceptos opuestos”.
Mientras Zaida anima a no quedarnos en lo establecido. “como mujeres, todavía tenemos que ser un poco más rebeldes. Cuestionar más, incomodar más y no aceptar el *status quo* porque siempre ha sido así. Al final, la creatividad consiste precisamente en eso: en desafiar lo establecido.”
Las conversaciones que la industria todavía debe tener
Aunque la presencia de mujeres en la industria creativa ha aumentado durante los últimos años, las tres consideran que todavía existe una diferencia entre participar y tener poder real para decidir.
Para Aerien Mull, muchas mujeres son invitadas a las conversaciones, pero no siempre reciben la confianza necesaria para tomar decisiones.
“Las mujeres suelen ser invitadas a las conversaciones para aportar una perspectiva, pero existe una diferencia entre pedirles su opinión y confiar en ellas para tomar la decisión.”
Y añade:
“La industria creativa realiza su mejor trabajo cuando las perspectivas diversas ayudan a construir las ideas desde el principio y no simplemente a validarlas al final.”
Zaida Díaz comparte esa reflexión y considera que muchas profesionales siguen destinando demasiada energía a demostrar constantemente su capacidad, en lugar de concentrarse plenamente en el trabajo que desean desarrollar.
“A veces invertimos demasiada energía en demostrar que somos suficientemente buenas y muy poca en hacer el trabajo que realmente queremos hacer.”
Por su parte, Sara Castaño plantea un enfoque complementario. Para ella, el objetivo no debería ser mantener espacios separados para las mujeres de manera permanente, sino construir una industria donde el talento sea el único criterio de valoración.
“No se trata de mantener una cancha paralela por obligación, sino de entender que el talento y la capacidad para crear no tienen género, y que una buena idea es una buena idea, venga de quien venga.”
Reconoce que los espacios exclusivos continúan siendo necesarios para generar visibilidad y acelerar el cambio, pero espera que, en el futuro, las mujeres participen de forma natural en las conversaciones sobre creatividad, liderazgo e innovación, sin necesidad de justificar constantemente su presencia.
Liderar también significa transformar la industria
Las reflexiones de Zaida Díaz, Aerien Mull y Sara Castaño muestran que el futuro de la creatividad no dependerá únicamente de los avances tecnológicos, sino de la capacidad de las personas para ejercer liderazgo con criterio, pensamiento crítico y una visión más diversa.
En un momento en el que la inteligencia artificial redefine la manera de crear, las tres coinciden en que el verdadero desafío consiste en construir una industria donde las mujeres no solo ocupen más espacios, sino donde puedan influir, decidir y liderar sin ser consideradas una excepción.
Después de todo, si la creatividad consiste en cuestionar lo establecido, transformar las estructuras de la propia industria también debería entenderse como uno de sus ejercicios más importantes.



