Cerezas, mantequilla, fresas, croissants, café, helados y postres se han convertido en parte del lenguaje visual de la moda y la belleza.
Los alimentos aparecen como props en campañas, inspiran colores y nombres de productos e incluso protagonizan experiencias creadas por las marcas. La comida funciona así como un recurso visual asociado al placer, la nostalgia y lo sensorial.
Pero detrás de esta estética aparece una contradicción interesante: mientras la publicidad celebra cada vez más visualmente la comida y la indulgencia, ¿qué está ocurriendo con los cuerpos que protagonizan esas imágenes?
Un estudio publicado en 2025 analizó 793.199 imágenes de publicidad, portadas de revistas, pasarelas y editoriales de moda durante un período de 25 años para observar cómo habían evolucionado los estándares de belleza representados por la industria.
La investigación encontró una aparente paradoja.
La diversidad de cuerpos representados aumentó, pero el físico de la modelo típica se mantuvo prácticamente estable. Según los investigadores, buena parte del incremento en diversidad se produjo en los extremos de la distribución, mientras el ideal de delgadez continuó ocupando una posición predominante, especialmente en los segmentos más prestigiosos de la industria. Es decir, hay más cuerpos representados, pero eso no significa necesariamente que el ideal dominante haya cambiado.
Otra investigación analizó cómo reaccionaban 245 mujeres de entre 17 y 19 años ante anuncios de moda en Instagram protagonizados por modelos delgadas o curvy.
Las participantes consideraron igualmente atractivos ambos tipos de cuerpo. Sin embargo, mostraron una mayor intención de comprar las prendas cuando eran presentadas por modelos delgadas.
El resultado no permite explicar por sí solo el comportamiento de todas las consumidoras, pero sí plantea una cuestión relevante para las marcas: ampliar la representación no significa necesariamente transformar de inmediato los ideales que durante décadas han construido la publicidad y la cultura visual.
Y ahí aparece una paradoja interesante.
La moda y la belleza han encontrado en la comida un nuevo territorio para hablar de placer, deseo, nostalgia e indulgencia. Pero mientras su lenguaje visual evoluciona, la evidencia sugiere que algunos de sus ideales corporales son mucho más resistentes al cambio.
Quizás la verdadera transformación no consista únicamente en incorporar nuevos códigos estéticos, sino en preguntarnos quiénes siguen siendo elegidos para representarlos. Porque si la comida puede cambiar su lugar dentro del imaginario de la moda, ¿pueden hacerlo también sus estándares de belleza o estamos frente a una nueva estética que conserva parte de los mismos ideales?
¿Tú qué opinas? ¿La publicidad está transformando realmente sus referentes de belleza o simplemente está cambiando la forma de representarlos?
Fuentes: Cultural evolution of human beauty standards (Boucherie et al., 2025) y Navigating ideals: effects of curvy and thin models in Instagram fashion advertising on body type preferences and clothing purchase intentions (Ferdousi et al.).



