Después de varias temporadas marcadas por estéticas como el clean girl, el minimalismo y el quiet luxury, una corriente mucho más maximalista vuelve a ganar espacio en redes sociales: el bedazzling. Su premisa propone prácticamente lo contrario: más brillo y menos miedo a exagerar.
¿Qué es el bedazzling?
La lógica del bedazzling es sencilla: cubrir objetos, accesorios o elementos del look con cristales y pedrería hasta convertirlos en piezas difíciles de ignorar.
Su regreso conecta con el renovado interés por la estética Y2K, una época en la que el exceso, el brillo y la personalización formaban parte del lenguaje visual de la cultura pop y de celebridades como Paris Hilton y Britney Spears.
Ahora, ese lenguaje visual reaparece reinterpretado por una generación que ha encontrado en TikTok y otras plataformas un escaparate para transformar el DIY en contenido, inspiración y tendencia.
Kylie Jenner también apuesta por el brillo
Una de las señales recientes de este regreso llegó de la mano de Kylie Jenner. Durante la celebración de su cumpleaños, la empresaria incorporó la estética de las gemas a diferentes elementos de la fiesta: desde el pastel hasta los vasos fueron decorados con cristales, convirtiendo el brillo en parte central de la propuesta visual.
La estética también aparece en redes aplicada a uñas, maquillaje, accesorios, prendas y objetos cotidianos. Lo que antes podía parecer excesivo vuelve a encontrar espacio dentro de una conversación estética que comienza a mirar más allá de lo limpio y lo discreto.

Después de años intentando que todo pareciera natural, limpio y discreto, tal vez la nueva forma de destacar sea justamente la contraria: decorarlo todo hasta que sea imposible no mirar.
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