Durante décadas, viajar en avión era un símbolo de estatus. Algo reservado para empresarios, personas adineradas o quienes realmente podían pagar el precio de “volar”. Para millones de personas, subirse a un avión parecía tan lejano como un sueño imposible.
Hasta que G. R. Gopinath decidió preguntarse: ¿Y si volar pudiera ser tan accesible como tomar un bus?
El era un exoficial del ejército indio, agricultor y emprendedor. Pero sobre todo, fue alguien que entendió una necesidad enorme que el mercado ignoraba asi que en 2003 fundó Air Deccan, la primera aerolínea low-cost de India. Su inspiración vino de modelos europeos como Ryanair y EasyJet, que ya habían demostrado que reducir costos podía democratizar los viajes.
La estrategia parecía absurda para muchos por los boletos extremadamente baratos, promociones por una rupia y vuelos dirigidos a personas que jamás habían pisado un aeropuerto. Sin embargo la demanda fue tanta que de pronto, familias enteras podían viajar por primera vez, trabajadores podían ahorrar días de trayecto, pequeños empresarios podían conectar ciudades más rápido y el avión dejó de ser lujo.
Hoy parece normal encontrar vuelos low-cost en todo el mundo. Pero en ese momento, la idea parecía demasiado arriesgada. La película Soorarai Pottru retrata justamente esa emoción. Aunque mezcla ficción con realidad, logra transmitir el impacto social detrás de una idea empresarial.
Porque detrás de cada asiento vendido había alguien viviendo “su primera vez”.
Fuente: Indian Eagle
Tomilli selecciona lo que realmente genera impacto.



