Mientras la mayoría de marcas de helados compiten por abrir más puntos de venta o ganar espacio en supermercados, una startup colombiana decidió seguir un camino diferente.
La marca se llama OHSU y ha construido una propuesta basada no solo en el producto, sino también en la experiencia de compra. Su apuesta gira alrededor de los populares helados asiáticos Hong Qi, unas paletas con apariencia hiperrealista de frutas que se volvieron virales en redes sociales y acumularon cientos de millones de visualizaciones en TikTok.
Sin embargo, lo más llamativo no es el helado en sí, sino la forma en que llega a los consumidores.
En lugar de operar a través de una red tradicional de tiendas, OHSU diseñó un sistema basado en compras anticipadas, unidades limitadas, códigos de acceso y puntos de entrega temporales tipo pop-up.

La dinámica es sencilla: el cliente realiza la reserva online, recibe instrucciones y coordenadas específicas, y posteriormente recoge su pedido en una ubicación determinada durante un tiempo limitado.
Más que una compra convencional, el proceso busca generar expectativa, exclusividad y participación, elementos especialmente valorados por consumidores digitales y generaciones acostumbradas a experiencias más que a simples transacciones.
El producto Hong Qi ya había ganado popularidad en mercados de Asia y otras regiones antes de llegar a Colombia. OHSU tomó esa tendencia global y la adaptó a una experiencia local que combina viralidad, escasez y comunidad.
Y quizás ahí está el verdadero aprendizaje. En una época donde prácticamente cualquier producto puede copiarse, algunas marcas están descubriendo que la diferencia ya no está únicamente en lo que venden, sino en cómo hacen sentir a las personas durante el proceso de compra.
Porque a veces el producto no es el helado. Es la experiencia de conseguirlo.



