¿Puede una agencia independiente conquistar el mundo con ideas propias? The Table demostró que sí. Tras romper esquemas en la comunicación, la agencia dominicana arrasó con 5 galardones en los Saniss Awards 2026, convirtiéndose en la Agencia Latina del Año y la segunda mejor del mundo en el festival. Conversamos con Rodolfo Borrell, quien nos revela los detalles de la campaña Poop Colors y nos explica el poder de crear sin límites.

¿La iniciativa surgió desde Amadita como una necesidad de comunicación específica o fue una oportunidad identificada por la agencia que luego evolucionó hasta convertirse en la campaña que pudimos observar?
La idea fue desarrollada originalmente dentro de The Table para otro cliente del sector salud y permaneció durante años guardada mientras el equipo buscaba la oportunidad adecuada para convertirla en realidad.
La propuesta partía de una observación simple pero que nadie comunica; aunque el color de las heces puede revelar señales tempranas de enfermedades digestivas, pocas personas hablan del tema y menos aún prestan atención a estos cambios. Para el equipo creativo, existía una oportunidad de transformar esa información médica en una herramienta accesible para cualquier persona.
Las grandes ideas suelen surgir de una observación que otros pasaron por alto. ¿Qué descubrieron durante la etapa de investigación que les hizo pensar que existía una oportunidad de comunicación en algo tan cotidiano -y al mismo tiempo tan poco conversado- como la popó? ¿Dónde sienten que está la verdadera innovación del proyecto?
No fue el tema lo que convirtió a Poop Colors en una campaña innovadora. Según Borrell, la verdadera innovación estuvo en el medio.
Aunque la campaña terminó convirtiéndose en una herramienta educativa sobre salud digestiva, detrás de la idea hubo una observación que viene de lo cotidiano, las personas suelen ignorar información médica que reciben fuera del momento en que realmente la necesitan.
Durante la investigación, el equipo descubrió que uno de los exámenes más importantes para detectar problemas digestivos es el coprológico. Sin embargo, también identificaron que existe una barrera cultural alrededor del tema.
“Todo el mundo que está en el laboratorio cuando tú llegas con esa fundita sabe lo que tienes en la fundita, es vergonzoso”, explica Rodolfo entre risas.
Esa observación los llevó a preguntarse cómo podían acercar la información a las personas de una manera más natural y menos intimidante. La respuesta apareció en un objeto que todos utilizan, pero que nadie había considerado como medio de comunicación.
Rodolfo cuenta que “Por alguna razón todo el mundo ve su popó o ve el papel que usa. Nadie te lo va a admitir nunca, pero es así”
¿Qué indicadores les demostraron que Poop Colors estaba logrando algo más que notoriedad y realmente estaba ayudando a las personas a prestar más atención a su salud digestiva? y ¿Hubo algún momento en el que pensaron que la campaña podía ser demasiado arriesgada?
Uno de los aspectos que destaca Borrel es que Poop colors no fue creada únicamente para generar conversación y ser vista en los medios.
Los resultados demostraron que la iniciativa logró mover a las personas hacia la acción.
Rodolfo afirmó que: “Los coprológicos crecieron un 32%, algo que nunca había pasado durante ningún momento histórico de los 50 años de la marca”.
Adicionalmente comentó que, las consultas relacionadas con salud digestiva también registraron un crecimiento significativo durante la campaña.
“Según el Instituto de Gastroenterología de República Dominicana, crecieron consultas en un 48% durante la campaña”.
Por otro lado, agradecen haber podido ver estos resultados en cifras porque según recuerda Rodolfo, parte de la alta dirección consideraba que la propuesta era demasiado incómoda para convertirse en una campaña pública. Sin embargo, la llegada de una nueva generación al liderazgo de Amadita, la compañía cambió por completo el destino de la idea.
Hoy las personas reciben información sobre salud desde múltiples fuentes: redes sociales, creadores de contenido e inteligencia artificial. Al mismo tiempo, campañas como Poop Colors demuestran que existen nuevas formas de conectar con las audiencias. ¿Cómo creen que está evolucionando la comunicación en salud y qué oportunidades sienten que las marcas de esta categoría siguen desaprovechando para relacionarse de manera más efectiva con las personas?
El fundador de The Table afirma que la industria necesita ir más allá de las campañas tradicionales de concientización que sólo comunican. En su opinión, las personas recuerdan mejor aquello con lo que pueden interactuar y le resulta útil en su día a día o en el momento adecuado.
Por eso considera que las marcas deben dejar de enfocarse únicamente en awareness y comenzar a desarrollar herramientas que ayuden a las personas a actuar. Una agencia también puede crear, resolver un problema e inventar, para que se vuelva conversación y asimismo ayude a las personas.
El resumen de esta filosofía que se puede considerar la carta principal por la que han ganado varios premios, para Rodolfo es:
“La idea se tiene que convertir en el medio correcto que va al lugar correcto”.
Los reconocimientos de la industria no solo celebran una ejecución creativa, también validan la capacidad de una idea para generar impacto real. ¿Qué significa para ustedes que Poop Colors haya sido reconocida en Saniss Awards y qué representa este reconocimiento para el equipo detrás del proyecto?
“Nos da mucho orgullo. El equipo entero estaba súper contento cuando nos dijeron que teníamos cinco premios”.
Para el equipo de The Table, el reconocimiento en Saniss Awards tiene un valor especial porque llega después de varios años de desarrollo, obstáculos, esfuerzo y dudas sobre si la idea finalmente llegaría a la luz; no porque fuera mala, si no porque necesitaban quién también creyera en ella.
Por eso cuando llegaron los resultados del festival, la reacción fue inmediata.
Por último, para Rodolfo, infinidad de campañas aún se quedan únicamente en transmitir el mensaje, cuando el verdadero desafío consiste en crear herramientas que ayuden a las personas a actuar, razón por la cual Poop Colors llegó incluso a los baños públicos de plazas y centros comerciales durante tres meses. De esta forma, las personas podían encontrarse con la herramienta justo en el momento indicado.
Bajo esa lógica, Poop Colors no es un simple papel, o una campaña sin sentido, es un ejemplo de cómo un objeto cotidiano y necesario -en esta ocasión-, pudo convertirse en una herramienta de prevención. Porque perfectamente pudieron comunicarlo por medio de un afiche, pero… ¿Hubiera tenido el mismo impacto?
Video de la campaña: https://www.instagram.com/reels/DKHyHq1uQ1k



